Mis datos son míos

Posted by Roberto L. Ferrer in Artículos, General | Tagged , | Leave a comment

Alba tenía 6 años, pero cuando la ví abriendo el procesador de textos me dijo que quería escribir la carta a los Reyes Magos. Las nuevas generaciones acuden a las máquinas cuando quieren comunicarse. No se si eso es bueno o malo, pero simplemente es así y, de momento, no parece que vaya a cambiar.

Comunicarse implica transferir datos de unas personas a otras y debe tenerse en cuenta que una cosa es saber utilizar el ordenador o el teléfono móvil y otra cosa es saber controlar las consecuencias que toda transferencia de datos conlleva para la privacidad.

Me parece que en este último aspecto algunos jóvenes son tan candorosos como Alba. Casi todos lo somos.

Y es que muy poca gente ha oído hablar de la minería de datos (data mining) o de la gestión comercial de la clientela (CRM), sin embargo son inherentes a la transferencia de datos (dentro y fuera de Internet).

En realidad se trata de una tecnología con dos caras, una positiva ya que a la mayoría de la gente no nos importa, en principio, que empresas especializadas traten informáticamente la estela de datos que vamos dejando, en Internet, en las compras con tarjetas comerciales, de créditos, etc. para que elaboren un perfil de nuestra personalidad.

En principio no esta mal del todo que alguien seleccione el tipo de publicidad que nos envían y así nos evitamos la molestia de recibir todavía mas publicidad sobre cosas que no nos interesan en absoluto, pero claro, si de mi perfil, deducen hechos que pertenecen a mi intimidad (acierten o no) a mi si que me preocupa porque puede tener consecuencias para mi imagen en el trabajo, con mis amigos, cuando voy al banco, etc.

Hace falta una educación de la privacidad, pero la de la gente sencilla, la que nunca aparece en la prensa pero que tiene amigos, trabajo, contrata seguros, pide préstamos bancarios, envía un curriculum, etc.

Las consecuencias se ven, como ya se ha dicho, en la esfera personal, especialmente de los jóvenes, pero hay que tener en cuenta que a los jóvenes se les contrata en las empresas y en muchos casos se les sienta delante de un ordenador con esa casi nula percepción de las consecuencias que el descuido para la privacidad puede acarrear.

En las empresas se trabaja con datos constantemente, muchos de ellos personales. En nuestro país se encuentra en vigor la Ley Orgánica 15/99 de 13 de Diciembre, de Protección de datos que en realidad es una adaptación (mas o menos rigurosa) de la Directiva 95/46/C.E, pero casi nadie conoce esta normativa y menos aún se aplica.

Sin embargo, deberíamos darnos cuenta que existen algunas amenazas para la privacidad que son reales, algunas llegan como ya se ha dicho, de la solicitud y entrega descuidada de nuestros datos personales, pero otras vienen naturalmente, de la utilización masiva de Internet.

Se piensa que la infección mediante virus se resuelve con un simple formateo del disco duro pero pocos tienen en cuenta que la tecnología de los virus en la Red ha evolucionado de tal forma que están pensados para manifestarse y dejar sentir sus efectos solo cuando ya es demasiado tarde. También se habla de los “hackers” pero se piensa que en nuestro ordenador no van a ver nada importante. Sin embargo no existe conciencia de que en la actualidad el “hacker” lo que hace es utilizar nuestro humilde ordenador como plataforma de ataque de otros sitios web. Hay que tener en cuenta además que los virus en Internet se propagan tan rápidamente en la actualidad porque detrás de esa “infección” ya no se encuentra un “hacker” artesano de “los de antes”. Ahora la infección se propaga a través de ordenadores que están constantemente conectados a lnternet, como lo están los de la mayoría de las empresas, que son utilizados como elemento de propagación del virus. Como pueden imaginar una máquina no detecta si nuestro ordenador tiene datos importantes o no. Simplemente lo infecta.
La Comisión Europea elaboró hace unos años un documento en el que se enumeran los datos que las técnicas de cibermarketing pueden descubir fácilmente, mediante la combinación de datos que se capturan o se ceden descuidadamente. Entre ellos se encuentran:

1.- El país donde vive el usuario de Internet o la empresa
2.- El dominio de Internet al que pertenece
3.- El sector de la actividad de al empresa
4.- La facturación y el volumen de la empresa
5.- La función y el puesto de trabajo del usuario de Internet dentro de la empresa
6.- El proveedor de acceso a Internet
7.- El tipo de sitios web que suele visitar

Y si alguien todavía piensa que eso de que es muy difícil que alguien entre en nuestro ordenador por estar conectados a Internet, hay algunas direcciones que les encantarán, como por ejemplo la de la Comisión Nacional de la Informática y las Libertades. En http://www.cnil.fr/es/index.htm les descubrirán (en castellano) como se sigue sus huellas en Internet. No se pierdan el apartado “los desafíos”.

No quiero dar la impresión de que nos encontramos indefensos. No es cierto. Existen mecanismos de defensa tanto tecnológicos como jurídicos que nos protegen razonablemente y es cuestión de que nos vayamos concienciando de que el mundo que vivimos es así y que lo mejor es que nos adaptemos a la realidad de la sociedad de la información.

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