Economía del arte, la ciencia y la tecnología

Posted by Roberto L. Ferrer in Artículos, General | Tagged , | Leave a comment

Lo cierto es que estamos muy poco acostumbrados a ver unidos todos estos conceptos, pero esta conjunción contiene interesantes ideas que pueden tener también un claro contenido empresarial.

La creación y la transmisión de los conocimientos que inevitablemente conlleva, merece que se priorice cualquier actuación que permita fomentar contenidos innovadores y de calidad si queremos tener un futuro. Y aquí además nos referimos a diversas acepciones de futuro.

Futuro económico por supuesto, porque existen toda una serie de posibilidades económicas que pueden desarrollar industrias creativas, y no solamente hablamos de de cine o de la televisión, aunque estas pueden ser un buen ejemplo. También podemos hablar de nuevas tendencias musicales o de digitalización de contenidos artísticos o culturales.

Pero creemos que todavía hay algo más importante y que es el Futuro de los valores. La cultura es una referencia imprescindible en la economía ya que esta asigna valores a las cosas que precisamente se fundamentan en conceptos culturales que hacen que una cosa sea o no valiosa para un determinado grupo social.

La trasmisión de valores que nos han llegado del cine norteamericano y que impuso una serie de valores dominantes, al menos durante unos cuantos años, ha conllevado claras consecuencias económicas, más allá del hecho de la mera compra de entradas. Moda, música y hasta determinados tipos de comidas han ido encontrando sitio en nuestra cultura a través del cine y de series extranjeras de televisión. Esto no es necesariamente malo, lo malo es que por nuestra parte la aportación haya sido significativamente menor.

También hay que centrar este tipo de proyectos en la propia forma de gestionarlos ya que la transmisión del conocimiento tiene que ser libre pero no necesariamente gratuita. Para ello existen herramientas para gestionar y graduar la cesión de los derechos de la Propiedad Intelectual.

Ya sabemos que existe toda una polémica relativa a la protección o no de estos derechos y lo cierto es que todos los puntos de vista han enriquecido el debate, pero también es cierto que cuando se habla de estos derechos suele pensarse en artistas consagrados pero se piensa poco en investigadores o estudiosos que invierten mucho esfuerzo para obtener unos mínimos rendimientos que apenas les permiten subsistir.

Debería incorporarse al debate el punto de vista de estos creadores que dan sus primeros pasos en el arte o en la investigación ya que por mucho que se les facilite las cosas, el esfuerzo que tendrán que desarrollar siempre será ingente.

Resulta difícil ajustar todo lo expuesto a modelos conocidos, y por eso es imprescindible crear espacios en los que los creadores puedan aportar sus ideas con los mínimos impedimentos posibles. Esto es bastante difícil de implementar pero deberá confiarse en los creadores, en su buena voluntad y en su imaginación para dar soluciones innovadoras pero válidas. Corresponde a las Instituciones facilitar que fluyan las ideas y a los emprendedores dotarlas de contenido económico que permita rentabilizarlas social y económicamente.

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